La legislación española ha experimentado un progresivo enriquecimiento a lo largo del tiempo. Lo ha hecho sobre todo en relación a la respuesta educativa al alumnado con necesidades educativas especiales. Y es que la evolución hacia una educación inclusiva ha pasado por varios puntos antes de materializarse. Para su explicación hemos realizado unos saltos en la historia. No pretendemos recoger de forma estricta todos los acontecimientos ocurridos, pero sí ayudar a comprender la evolución normativa en torno a la educación inclusiva.

 

Camino hacia la eduación inclusiva: El origen

En los orígenes de la atención educativa en el territorio español, se sitúa la educación de los discapacitados sensoriales. Posteriormente vino la atención a otras necesidades como las de personas con discapacidad mental.

La primera evidencia en la educación de personas sordomudas y ciegas, fue la Casa Colegio de Sordomudos de Madrid. Fue el primer colegio público que se inauguró en el año 1805. Su principal objetivo fue “proporcionar un oficio a los pobres para que puedan ser útiles”. En el año 1842 las personas ciegas se incorporaron al sistema educativo y surgió el “Real Colegio de Sordomudos y Ciegos de Madrid”.

En la Comunidad Autónoma Vasca fueron pioneros el “Colegio-asilo de niñas ciegas de San Rafael” (1905) y el “Colegio de niños sordomudos y ciegos de Deusto” (1909).

Las primeras evidencias para la “educación y tratamiento de los débiles mentales y atrasados” aparecieron en España hacia 1875. Hubo que esperar hasta el año 1910 (Real Decreto de 22-01-1910) para que el estado constituyese el Patronato Nacional de Sordomudos, Ciegos y Anormales. Esta institución se creó, a partir del anteriormente existente de sordomudos y ciegos.

 

Camino hacia la educación inclusiva: La segregación

Fue durante el siglo XX cuando comenzaron a crearse distintas instituciones en el país. En el año 1923 se creó la “Escuela Central de Anormales”. Fue gracias a la dedicación de María Soriano, maestra y directora del centro, que en el año 1960 el centro pasó a llamarse Instituto Nacional de Pedagogía Terapéutica.

Pero no fue hasta 1970 cuando la “Ley General de Educación” planteaba por primera vez las necesidades especiales. Esta ley atiende las necesidades especiales pero entendiendo la educación especial como un sistema paralelo a la educación ordinaria.

En la Comunidad Autónoma Vasca, fue en la segunda mitad del siglo XX cuando se crearon multitud de instituciones. Algunas de estas son la “Asociación Guipuzcoana en favor de las personas con discapacidad intelectual (Atzegi)” (1960); “Talleres Protegidos Gureak” (1975); “Centro de Educación Especial Arcaute” (1974); y el primer curso de pedagogía terapéutica en la facultad de magisterio de Bilbao” (1966-1967) entre otros.

El Instituto Nacional de Educación Especial fue creado en el año 1975. Su principal objetivo fue el de desarrollar el sistema de educación especial. Además fijó los objetivos y programas de la educación especial.

 

Camino hacia la educación inclusiva: La integración

Más adelante, en 1978 se aprobó la Constitución Española que recoge en su artículo 27 el derecho de todos los ciudadanos a la educación sin excepciones. En su artículo 49 recoge la obligación de los poderes públicos a promover políticas de integración de los minusválidos. Además en este mismo año, se elaboró el Plan Nacional de Educación Especial. Este plan establece los criterios de ordenación en la educación especial. Esto supuso una manera diferente de tratar y actuar con los alumnos con deficiencias.

Posteriormente, en el año 1982 se promulga la Ley 13/82 de 7 de abril de “Integración Social de los Minusválidos”(LISMI). Esta establecía la diferencia entre discapacidad, deficiencia y minusvalía y constituyó el instrumento normativo básico. Es a través de esta ley que el gobierno ha desarrollado las previsiones constitucionales sobre integración social de los discapacitados psíquicos, físicos y sensoriales.

Por todo ello, esta Ley dio lugar al Real Decreto 334/1985 de 6 de marzo de ordenación de la educación especial. Esta supuso un importante avance a favor de la normalización. Ya no son los alumnos quienes deben adaptarse a la enseñanza general planificada y dirigida a la mayoría del alumnado. Ahora es la enseñanza la que debe adecuarse a los alumnos en función de sus capacidades y necesidades. Esto supuso otra manera de entender la educación especial. Entonces se abrieron las puertas a la escolarización de “deficientes leves” en unidades de educación especial dentro de centros ordinarios.

Más adelante nace la Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación del Sistema Educativo (LOGSE). Esta se convierte en un importante refuerzo de la integración de los alumnos con necesidades educativas especiales. La LOGSE promueve un modelo de escuela abierta a la diversidad. Es lo suficientemente flexible para ofrecer la respuesta educativa más adecuada a cada alumno. Fue entonces en el año 1978 cuando surge el concepto de Necesidades Educativas Especiales (NEE). Este concepto apareció con la publicación del Informe Warnock de 1978 en el Reino Unido.

 

La llegada de la educación inclusiva

Fue en el año 1994 cuando tuvo lugar la Declaración de Salamanca sobre necesidades educativas especiales NEE. Fue en colaboración con la UNESCO, que se reafirmó el derecho a la educación de todas las personas dentro de un sistema educativo. La declaración de Salamanca defendía este derecho bajo una perspectiva inclusiva. De echo, rechazaba la segregación y separación de los alumnos en función de sus coeficientes intelectuales o capacidades.

Posteriormente, se aprovó la Ley Orgánica de Educación 2/2006 de 3 de mayo. Fue en sus artículos del 71 al 83 donde se hace mención al tratamiento de la educación especial. La LOE regula la educación de los estudiantes de todo el estado español. Establece la atención a la diversidad como principio básico del sistema educativo para atender a una necesidad que abarca a todas las etapas educativas y a todos los alumnos. De este modo, lo que se trata es de responder adecuadamente a las demandas educativas que la diversidad de alumnos requiere, sin ningún tipo de exclusión.

Podemos afirmar, que actualmente nos encontramos en pleno desarrollo de la educación inclusiva. Creemos que todavía queda mucho recorrido para lograr la igualdad de oportunidades para todo el alumnado. Y es que es nuestra utopía la que nos hace continuar por el camino con energía.